Caso de fracaso 2.0: I love you Beth Cooper

Como no todo iban a ser triunfos, hoy toca hablar de una campaña 2.0 que fracasó estrepitosamente, junto con la película que trataba de promocionar: I love you Beth Cooper (La noche de su vida)

El plan

•          Objetivo: Promocionar la película antes del estreno el fin de semana del 4 de julio, momento clave del verano para la taquilla estadounidense.

•          El equipo: departamento de marketing de 20th Century Fox junto con una agencia externa.

•          El formato: Campaña basada en el detonante de la historia que se desarrolla en la película (durante el discurso de graduación un chico declara su amor por la chica más popular del instituto).

•          La apuesta: dar lugar a una serie de vídeos virales, como si la película generara imitadores espontáneos.

 

La campaña

  1. Buscar estudiantes de instituto que vayan a dar el discurso de graduación y ofrecerles entre 1.000-1.500 $ por hacer una declaración de amor a un compañer@ de promoción durante el discurso y mencionar que la película le inspiró a hacerlo.
  2. Los responsables de marketing convencen a Kenya Mejia, de 18 años, estudiante de un instituto de Los Ángeles.
  3. Ponen una condición indispensable para dar mayor verosimilitud al vídeo: la confesión tiene que tener parte de verdad, es decir, tiene que ser alguien de quien haya estado o esté enamorada. Kenya pide que la remuneración suba a 1.800 $.
  4. Cuelgan el vídeo de la graduación de Kenya como si fuera un discurso espontáneo, grabado por uno de los asistentes:

 

Los resultados

•          Transcurrido un mes de su publicación, el vídeo tenía menos de 2.000 reproducciones.

•          La película recaudó 13,4 millones de dólares en las 3 primeras semanas, cuando las películas de público masivo obtienen el 80% de su recaudación el fin de semana de su estreno. Producirla costó 19 millones aproximadamente.

•          Protesta de la junta escolar de distrito, por considerar que se había invadido la privacidad de los estudiantes e intentando comercializar un espacio vedado para las empresas, como son las instituciones educativas.

 

Puede que la moraleja que hay que sacar de toda esta historia es que una campaña 2.0 ayuda a dar a conocer el producto y a crear una relación duradera con tus públicos, pero no puede hacer milagros si el producto en sí no es de calidad.

Más información: artículo de Wall Street Journal

Ana López

@anafwwm

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