Internet: La ICARIA del siglo XXI

Utopía 2.0En el siglo XIX los socialistas utópicos idearon la ciudad de ICARIA en plena revolución industrial. Una comunidad utópica donde no existía la propiedad privada, ni intereses egoístas. ICARIA se basaba en una vida cooperativista, de armonías entre las partes y donde la acción voluntaria de sus miembros era la base de una sociedad en la que las reformas se debían implantar de forma gradual.

Hoy Internet es ICARIA. Un mundo de descargas, archivos compartidos, información sin límites y libre pensamiento donde se respira “aires de revolución” y en el que los internautas intentan mantener viva una verdadera UTOPÍA.

Nacen nuevas leyes reguladoras, surgen manifiestos, como el Manifiesto Cluetrain, se buscan nuevas alternativas (Medialab Inclusiva para soluciones P2P) y aparece una resistencia (la “ciberresistencia” francesa).

Pero, tras la aprobación de la ley anti-piratería en Francia, el pasado 13 de mayo, se tambalean los cimientos de dichas comunidades. El verdadero logro estará en conseguir un equilibrio entre las partes y saber llevar la utopía a la práctica con sentido común. Para ello, es necesario ir ganando tiempo en investigar nuevas formas y modelos de compartir contenidos en la Web social.

ICARIA como representante del comunismo y el socialismo utópico no triunfó nunca, pero fue necesaria en la historia para cuestionar, dinamizar y cambiar los cimientos de la sociedad. Lo mismo ocurre con el modelo actual de compartir en Red, independientemente de lo que resista en el tiempo, su surgimiento ha sido necesario para asentar una nueva reestructuración y forma de entender la industria cultural.

El final de la utopía

No se necesitan policías online, ni multas, ni poner vallas a Internet para que Ramoncín pueda seguir viviendo. La industria no debe enfrentarse a los usuarios que comparten este modelo, sino que debe adaptarse a los nuevos tiempos buscando dicho equilibrio. Es imposible volver atrás: el usuario ya ha conocido nuevas formas de usar la cultura.

cabetHa sucedido lo mismo que con el fenómeno low cost y la democratización del avión para la clase media. Aunque, a día de hoy, los vuelos ya no sean tan económicos como cuando surgió la iniciativa, las compañías se han ido adaptando a ese nuevo modelo, que ahora es indispensable para los usuarios, que ya no estamos dispuestos a vivir sin este privilegio.

Un ejemplo de primeras soluciones en Internet son las cuentas mensuales de pago para descargas directas (Megaupload o Rapidshare), que se han hecho populares y, cada vez más, consiguen que el usuario esté dispuesto a pagar una pequeña cantidad para seguir disfrutando de su “atracón” de cultura. Así, la solución podría pasar por la creación de negocios híbridos entre estos programas y los custodios de los derechos de autor.

Documentos y libros en Red

El debate sobre compartir en Internet se enmarca generalmente dentro del mundo de la música y el vídeo, pero en la industria del libro el tema está comenzando a rodar.

Así, respecto a los libros electrónicos (ebooks) hubo aventurados que ya afirmaron el año pasado que estos dispositivos serían una revolución pero aún siguen sin serlo… Parece ser que el acto emocional y encantador de leer un libro físico es difícil de eludir y los ebooks aún no han llegado a ser vistos como los mp3 del libro.

Los avances tecnológicos “revolucionarios” no necesitan ser vendidos, se expanden solos como la pólvora, pues los ciudadanos no son impermeables a una clara evolución. Pero sí se acabarán asentando como formatos complementarios, y de este modo, se prevé que los libros y documentos electrónicos se extenderán aunque sea sólo por seguir la línea lógica de cambios en el modelo de Internet y los medios sociales.

Gracias a los libros electrónicos podremos tener un gran número de documentos en poco espacio o acceder a libros que no se hallan en las librerías (rarezas y descatalogados) que otros usuarios cuelgan en Internet.

La evolución de nuevas prácticas por parte de los usuarios depende del avance en la creación de nuevos programas, gadgets y softwares. Y des esto modo en el mercado han comenzado a divulgarse nuevos softwares gratuitos para documentos escritos que promulgan esta utopía de compartir.

Entre algunos de estos programas encontramos: Slideshare, Google docs, Docstoc o scrib conocidos como los “Youtube” de los documentos ofimáticos y las presentaciones. Sus interfaces y su funcionamiento son una combinación de los clásicos editores de textos y las redes sociales. De este modo, están clasificadas por tags y suelen funcionar con la creación de perfiles, aunque no siempre es obligatorio registrarse para subir documentos.

¿Qué ventajas nos aportan?

– En tu perfil puedes colgar las presentaciones que desees, sin necesidad de ocupar espacio en tu disco duro o tener que transportarlo para una exposición, ya que gracias a Internet tienes acceso a todos tus documentos. Por ejemplo, Slideshare soporta 10MB si lo tienes en tu PC, 2MB incrustados en la web o 500KG en el email.

– Además, convierte una gran variedad de formatos (.ppt, pdf, doc, xls…) en un dinámico y estético flash (.flv)

– Te permiten incrustar documentos en la Red (webs, blogs, microsites,…) como si fuese una imagen/video.

– Puedes compartir los documentos masivamente y hacerlos públicos (post to blogger, Delicious, WordPress, Twitter, Linkedin o Facebook). Además de poder incluir la URL por email y aparecer como noticia en los buscadores.

La revolución se da en el hecho de ahorrar tiempo, difundir cómodamente información y publicar documentos de los usuarios mostrando su contenido a través de un navegador universal. En esencia: hacernos la vida y el trabajo más fáciles.

Internet y los medios sociales están en pleno crecimiento y continua transformación. Aparecen y desaparecen formatos, programas o herramientas cada día. Puede que cambien los nombres, que algunos de los últimos “booms” en redes sociales ni siquiera existan dentro de unos años, pero pase lo que pase, lo que no podemos negar es que se ha instaurado una nueva forma de comunicación y de entender la cultura. Los cimientos de esta nueva ICARIA permanecerán de algún modo.

Luz Núñez

One Response to Internet: La ICARIA del siglo XXI

  1. Begoña dice:

    Luz, eres la poetisa de las relaciones públicas… buen post! Enhorabuena.

    Begoña

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